La ESA destaca la gran competitividad de la industria española en el sector espacial

La ESA destaca la gran competitividad de la industria española en el sector espacial

El liderazgo internacional de la Agencia Espacial Europea (ESA) en todos los ámbitos del espacio; los retos por mantener su excelencia técnica en un contexto en continuo cambio; y el papel de España como potencia en crecimiento, son algunos de los temas destacados de los que nos habla Guenther Hassinger, director de Ciencia de la Agencia Espacial Europea (ESA).

  • En estos momentos, España es la quinta potencia europea en el sector espacial. ¿Cuál es el papel de Europa en la industria espacial internacional?
Observatorio del TEIDE.
Fuente: ESA.

Europa tiene un papel destacado a nivel internacional. La ESA goza de una posición de liderazgo en prácticamente todos los aspectos del espacio: lanzadores, navegación, vigilancia medioambiental, exploración y, por supuesto, la ciencia. Gracias a misiones científicas únicas como Rosetta, LISA Pathfinder o GAIA, Europa se encuentra firmemente situada en el mapa internacional. El Programa Científico tiene un papel especialmente importante en proyectos de colaboración internacional con los principales actores del sector espacial (la NASA y la JAXA, pero también China y otros países). La ESA continúa actuando como facilitador en el desarrollo de las capacidades industriales de Europa en este sector. En particular, el Programa Científico, gracias a su naturaleza obligatoria y a sus requisitos de retorno geográfico según la Convención de la ESA, hace que la Agencia sea responsable de desarrollar las capacidades industriales de cada Estado miembro. La industria europea también es competitiva a escala global, con un 25-50 % del mercado de las comunicaciones garantizado por sus principales compañías, estimuladas por la inversión específica de la ESA a través de ARTES. 

    ¿Quiénes son los socios de Europa en la industria espacial?

El mercado comercial es competitivo por naturaleza. Las colaboraciones industriales, de darse, se basan en la oportunidad y deben aportar valor añadido a cada una de las partes. En la práctica, las colaboraciones internacionales están bastante limitadas en el mercado, dado que se pide a la industria que asuma riesgos sustanciales; las excepciones son pocas pero notables, como las contribuciones de Airbus (OneWeb) o TAS (Iridium) a las constelaciones comerciales. En cuanto al mercado comercial de las telecomunicaciones y la observación de la Tierra, la competencia a menudo es feroz, incluso entre las empresas europeas.

Por el contrario, en el mercado institucional, la colaboración internacional suele ser beneficiosa para todos los implicados, ya que o mejora el retorno de la inversión para ambas partes (ciencia, meteorología) o reduce los costes (financiación pública, escasa por naturaleza) de cada socio con relación a un objetivo específico (lo que, en ocasiones, posibilita los proyectos, como es el caso de ExoMars con Rusia, o la Estación Espacial Internacional). El Programa Científico cuenta con numerosas colaboraciones sustanciales con la NASA (como el telescopio espacial Hubble, las misiones Cassini-Huygens, Solar Orbiter y Euclid, las futuras misiones LISA o ATHENA, y posiblemente la misión a uno de los gigantes helados) y la JAXA (Bepi-Colombo, Hitomi/Xrism, MMX o Comet Interceptor). China es un socio con una importancia y ambiciones cada vez mayores (Double Star, SMILE, sonda Einstein, etc.). Además, tenemos una larga historia de colaboración internacional en satélites meteorológicos (NOAA, EUMETSAT y JAXA), en cuyo caso cada socio asume la responsabilidad de su satélite geoestacionario y su zona, con una política de datos abiertos.

    ¿Cuáles son los principales retos de la ESA? ¿Qué nuevas misiones está preparando la Agencia?

Los retos son mantener y fortalecer la excelencia técnica y la agilidad de la ESA en un contexto internacional en cambio constante. Tenemos que simplificar los procesos y la gobernanza interna, a pesar del número cada vez mayor de Estados miembros y las limitaciones. Debemos suavizar las relaciones ESA-UE y encontrar el equilibrio adecuado para que la ESA contribuya a los sistemas espaciales operativos y al mercado comercial espacial. Se trata de retos que deben afrontar tanto la ESA como los Estados miembros.

De cara a Space19+, las ambiciones son elevadas en todos los pilares de la Agencia: Ciencia y Exploración, Seguridad y Protección, Aplicaciones, y Fomento y Soporte. Existe un nuevo enfoque centrado en la protección frente a las amenazas de asteroides y fenómenos de la meteorología espacial, en un programa sólido de exploración de la Luna y Marte, y en nuevas capacidades de observación de la Tierra para monitorizar el cambio climático. En concreto, tenemos que preservar y afianzar el nivel de excelencia de la ciencia espacial de la ESA, que también nos permite desempeñar un papel de liderazgo en colaboraciones internacionales: un vector geopolítico importante de la paz tanto en Europa como en el resto del mundo. Asimismo, necesitamos preservar y reforzar el papel de la ESA como facilitador del desarrollo industrial en Europa.

    ¿Qué logros han alcanzado las empresas españolas en el sector en los últimos años? ¿Cuáles son los puntos fuertes que las distinguen de otros países europeos? 

Las empresas españolas contribuyen enormemente a la ESA en todos los ámbitos, y a menudo su beneficio supera su inversión. Presentan capacidades a todos los niveles. Han asumido con éxito el papel de contratistas principales (CASA en el caso de Cheops y otras misiones anteriores de observación de la Tierra: SeoSAT, SAR o EO). España destaca especialmente en subsistemas (TAS-E en Euclid TTC, CASA en el subsistema estructural de Juice, etc.). Muchas empresas son competitivas a nivel mundial gracias a su capacidad de equipamiento. Tienen un papel especial en la provisión de componentes (ALTA), instalaciones (INTA), segmento de tierra (GMV, Deimos, Indra) y operadores de satélites (INTA, Hispasat). Además, España cuenta con el proveedor de información SatCen.

    Se están creando muchas empresas emergentes de tecnología espacial. ¿Está creciendo este sector en España?

La industria española es muy activa y ha crecido muy rápido en los últimos 15 años. En general, es muy competitiva y capaz. Hoy, la industria española puede responder a niveles de equipamiento y subsistemas: electrónica, con CRISA (Airbus) y TAS-ESP; estructuras, con Airbus-CASA (en el caso de naves y lanzadores); mecanismos de diversa complejidad (Sener); navegación (GMV); segmento de tierra (Deimos y GMV); y también con provisión y componentes (ALTER). Es decir, en la práctica hay una amplia variedad de ámbitos en los que España suele estar a la cabeza. Últimamente, España también ha dado un paso importante al convertirse en responsable principal/de sistema en pequeñas misiones: CHEOPS, donde ADS-CASA desarrolló la nave y el sistema de control de la misión (con GMV) e INTA está a cargo de las operaciones; el proyecto nacional de observación de la Tierra Seosat, compartido entre Sener (carga útil con apoyo de TAS-FR) y ADS-CASA (SC); o Proba-3, donde Sener actúa como contratista principal de sistemas para la constelación; y SMILE, donde ADS-CASA es la principal contratista de sistemas del módulo de carga útil.

    ¿En qué otros campos se aplican estas tecnologías espaciales?

Muchas tecnologías espaciales se aplican en otras áreas en la sociedad. Los teléfonos inteligentes, por ejemplo, están repletos de tecnología espacial. Algunos ejemplos concretos de aplicaciones derivadas son el liderazgo europeo en la tecnología de ion de litio; las células solares de alta eficiencia (> 30 %); el desarrollo de los telescopios ópticos y de rayos X (revestimientos metálicos ultradelgados, lentes multifocales, Zerodur, óptica de carburo de silicio o aplicaciones industriales de detectores de silicio); propulsores de plasma por propulsión eléctrica (SMART-1, BepiColombo); detectores de infrarrojo/radio para astronomía (medicina, protección del medioambiente, agricultura, industria automotriz, tecnología de comunicación por satélite, escáneres corporales en aeropuertos); gestión y análisis de datos de petabytes (detección de cáncer de piel, redes neuronales, inteligencia artificial, Internet de las cosas); circuitos integrados de microondas monolíticas (ampliamente utilizados en aplicaciones industriales estándar y teléfonos inteligentes); catálogos estelares de alta precisión (Hipparcos y Gaia, navegación inercial).

    ¿Qué futuro piensa que le espera a la industria española? 

Las perspectivas son positivas y cada vez mayores. No obstante, España tiene que saber gestionar este rápido crecimiento y mantener las capacidades alcanzadas, aprovechando de la mejor forma a los grupos matrices (Airbus, TAS) y los fondos nacionales. La necesidad de crecimiento en el ámbito de la instrumentación científica (hay pocos instrumentos en los que España sea investigadora principal; suele ser investigadora coprincipal, pero sin estar al mando). Las capacidades están ahí, pero hace falta una mejor coordinación entre la industria y los institutos de investigación/universidades. Sería bueno que se expandieran aún más en proyectos nacionales específicos.

 

  • ¿Y qué puede decir de la industria europea? ¿Cuál es la principal diferencia con respecto del mundo?

La industria europea está bien estructurada y funciona correctamente; sin duda es competitiva con el resto del mundo. Pero el mercado espacial sigue siendo un nicho, y el mercado comercial espacial es difícil y muy variable. Se espera que aumenten las dificultades con el desarrollo del sector en los países emergentes y con la expansión de actores espaciales privados o semiprivados, como Space-X. Por eso, las inversiones deben enfocarse de forma concreta, sobre todo teniendo en cuenta los presupuestos mucho mayores que manejan los Estados Unidos. Un mercado institucional fuerte y continuo sigue siendo crucial para respaldar el crecimiento industrial y mantener/expandir las competencias. El Programa Científico, y la ESA en general, son elementos importantes a este respecto. Tanto las instituciones nacionales como la industria deben evolucionar en pos de una mayor eficiencia, pero esta afirmación general también es aplicable a todos los países.

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